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Durante la dictadura, María Moreno hacía periodismo en Siete Días y en Status. Suele contar que, en gran medida por una cuestión de censura, hacían una especie de laboratorio de escritura. Se podía escribir un barroco que permitía decir y no decir, o decir algo inadmisible sin que se notara, de una manera alambicada.

Sus estrategias discursivas son admiradas hasta el día de hoy. Periodista, narradora y crítica cultural, es considerada una de las más grandes cronistas y ensayistas de habla hispana. Escribió la novela El affair Skeffington, y los libros de no ficción El petiso orejudo (Planeta, 1994), A tontas y a Locas(Sudamericana, 2001), El fin del sexo y otras mentiras (Sudamericana, 2002), Vida de vivos (Sudamericana, 2005), Banco a la sombra(Sudamericana, 2007) y Teoría de la noche (Ediciones UDP, 2011) y Subrayados (Mardulce, 2013).

En 2002 obtuvo la beca Guggenheim. Se inició como periodista en el diario La Opinión, fundó la revista Alfonsina, fue secretaria de redacción del diario Tiempo Argentino y coordinó el área Comunicación del Centro Cultural Ricardo Rojas. Actualmente escribe en el suplemento Las 12 del diario Página 12 y dirige la colección de crónicas Nuestra América de la editorial Eterna Cadencia. Los lectores de María Moreno se convierten, ineludiblemente, en fans. Es posibles verlos rondar en cada una de las presentaciones y lecturas de las que participa. Algunos se le animan, se acercan, le hablan. Otros, la miran perplejos, y disfrutan extasiados del momento en que la pueden escuchar.

Es que su inteligencia puede resultar intimidante. En la revista Alfonsina, lo recuerdan todos, hizo escribir a personalidades como Laiseca, Grüner, Fogwill y Caparrós, firmando con nombre de mujer.